El rector Odir Fernández advirtió que la medida impactará directamente en programas de bienestar estudiantil, como el transporte gratuito y los comedores universitarios. Estas iniciativas son vitales para asegurar la permanencia de miles de jóvenes que dependen de estos apoyos económicos para no abandonar sus estudios superiores.
Asimismo, la falta de fondos pone en riesgo la expansión de la universidad hacia zonas postergadas como La Mosquitia e Islas de la Bahía. Proyectos de infraestructura esenciales, mejoras en el sistema eléctrico y la modernización tecnológica de los campus actuales quedarían suspendidos de no revertirse esta decisión presupuestaria.
Ante la crisis, las autoridades académicas han iniciado gestiones con el Congreso Nacional y el Ejecutivo para evitar que se debilite el patrimonio de la máxima casa de estudios. La comunidad universitaria se mantiene expectante, señalando que este ajuste financiero compromete seriamente el desarrollo educativo y social de Honduras.
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